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Laurens van der Post, inspiración para viajar al África Austral

paisajes-de-laurens-van-der-post-1 Laurens Jan van der Post, nació el 13 de diciembre de 1906 y murió el 16 de diciembre de 1996. Un personaje muy singular y no exento de polémica, conocido especialmente como escritor, este sudafricano (que nació siendo ciudadano británico) era el decimotercero de los quince hijos de una familia de orígenes hugonotes holandeses y franceses. Fue agricultor, prisionero y héroe de guerra, consejero político del gobierno británico, periodista, amigo íntimo del príncipe Carlos y sobre todo explorador, conservacionista y un gran defensor de los derechos humanos en Sudáfrica.

Van der Post fue un férreo opositor del apartheid y dedicó gran parte de su vida a reivindicar el valor de las culturas indígenas  y la necesidad de buscar un camino para integrarlas en la sociedad moderpaisajes-de-laurens-van-der-post-3na.

La extraordinaria vida del autor se vio reflejada en su prolífica obra, ensayos, novelas, documentales y multitud de artículos periodísticos. En ellas se refleja su profundo amor y conocimiento de África, su preocupación por como la modernidad arrinconaba y estrechaba los límites de la vidpaisajes-de-laurens-van-der-post-4a salvaje y de los últimos “hombres libres”, una de sus grandes pasiones: los bosquimanos. Preparando mi viaje al África Austral elegí dos de sus obras para ir ambientándome, una de ellas quizás su novela más conocida: “El mundo perdido del Kalahari” la otra, que podríamos considerar su continuación, “El corazón del cazador”.

Ambas centradas en los bosquimanos, los san, los auténticos aborígenes del Sur de África y en su último refugio, el desierto del Kalahari. El término bosquimano deriva del afrikáans boschjesman, ‘hombre del bosque’, que se usaba de forma peyorativa. Reciben la denominación de bosquimanos varios pueblos africanos: san, basarawa, sho o ǃkung, tradicionalmente cazadpaisajes-de-laurens-van-der-post-2ores-recolectores, los últimos cazadores-recolectores de África, que hablan alguna de las lenguas joisanas noroccidentales, esas que conocemos por incorporar sonidos de chasquido o cliqueos, quizás el primer lenguaje humano.

Su territorio abarca varios países: Bostwana, Namibia, Angola, República Sudafricana, Zambia Zimbabue. Ellos consideran la región su hogar desde hace decenas de miles de años.

Destaca la profunda conexión de estos pueblos con su tierra, su profundo conocimiento del mundo natural (que Van der Post refleja fantásticamente) y el delicado equilibrio que han mantenido durante miles de años con su entorno.

Los últimos representantes dKalaharie nuestros antiguos ancestros, los pueblos más antiguos del planeta que se enfrentan al final de su forma de vida y de su cultura y que nuestro autor visibilizó ante la opinión pública en los años cincuenta del siglo XX.

Sin duda un excelente compañero de viaje para comenzar a soñar con ese territorio salvaje que tanto amo y que nos muestra en muchas de sus obras. Como despedida os dejo un pequeño vídeo con una entrevista de la televisión sudafricana con Van der Post en 1992.

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Adiós a Luc Hoffmann

El pasado 21 de julio llegábamos en bicicleta a Saint Malo, tras recorrer el último tramo de la bahía del Mont Sant Michel y bordear el océano Atlántico hasta la amurallada ciudad de los corsarios. Uno de los recorridos de nuestro viaje en bicicleta por la Bretaña.

Al llegar el hotel y conectarme al wifi (ahora pedimos la clave del wifi casi antes que la llave de la habitación) me llegó la noticia del fallecimiento de Luc Hoffmann.

Quizás no reconozcas el nombre pero la naturaleza de este país (y la de muchos otros) le debe mucho. El modelo de investigación-conservación que él invento en La Camarga fue el que inspiró a José Antonio Valverde en Doñana y él mismo fue el primero que respondió a la llamada para recaudar fondos de Valverde con la que se propuso comprar 6.000 hectáreas en el Coto de Doñana y salvarlas de los planes del Ministerio de Agricultura de la época: desecar y plantar arroz.

Hoffmann fue el primero en poner dinero, mucho dinero, sí, porqué podía, su familia era propietaria de la farmacéutica Roche pero gasto ese dinero en el embrión de Doñana. Y ese movimiento también fue el germen para el nacimiento en  el año 1961 del WWF, Fondo Mundial para la Naturaleza.

Su relación con la conservación no se quedo sólo en ese gesto y a lo largo de los años me he topado con su nombre muchas veces más. Fue impulsor de la Convención Internacional de Ramsar, esa ciudad iraní que ahora asociamos a la conservación de los humedales y de las aves. Creó la Fundación Internacional Banc d’Arguin en Mauritania, ese paraíso para las aves que hemos tenido la suerte de visitar en nuestros viajes africanos.

Y otro de las iniciativas que fundó, en el año 1994, MAVA, una fundación para la conservación del Mediterraneo, África Occidental y los Alpes está detrás del programa de conservación de las islas Bijagós en Guinea Bisau, de la fundación CBD-Habitat en el que hemos tenido la suerte de participar colaborando en el desarrollo de su programa de ecoturismo.

Nos queda su legado y su recuerdo que se mantendrá gracias en parte al Instituto Luc Hoffmann que se dedica a estudiar los problemas ambientales del planeta. Para nosotros su recuerdo estará vivo cada vez que visitemos Doñana y disfrutemos de esa maravillosa marisma que él tanto contribuyó a preservar.

Sí queréis saber más de su obra os recomiendo este estupendo artículo de Benigno Varillas.

Un abrazo.

 

LA SAL DE LA TIERRA

La Sal de la TierraHe disfrutado viendo el documental “La Sal de la Tierra” en el que se narra la vida y la obra del brasileño Sebastián Salgado y como sus fotografías, no te deja indiferente. Lo he disfrutado mucho, aunque algunas partes del relato son muy duras como cuando vemos el trabajo de Salgado en el Sahel o en la región de los Grandes Lagos.

Salgado tiene una mirada muy personal, como él mismo dice: “Mi fotografía no es en absoluto  objetiva: es profundamente subjetiva. Como todos los fotógrafos, fotografío en función de mí mismo. De lo que me pasa por la cabeza, de lo que estoy viviendo y pensando. Y lo asumo.”

Los directores del documental (el hijo del artista, Juliano Ribeiro Salgado, y el alemán Wim Wenders) mezclan imágenes de los viajes del fotografo con secuencias del propio Salgado mirando a cámara narrando su vida.

Un fotógrafo comprometido con la sociedad y especialmente con los que menos tienen, que se entregó a documentar realidades que parece que no queremos ver. La crueldad del ser humano sobre otros seres humanos y sobre nuestro planeta.  Se involucró en conflictos olvidados hasta vaciarse, emocionalmente roto, sólo la naturaleza pudo sacarle de ese pozo de dolor.

En la finca familiar en el valle del río Doce, en el estado de Minas Gerais, un lugar que encontró deforestado y erosionado, sin las especies animales y vegetales que antaño poblaban el lugar, muy distinto del que recordaba de cuando era un niño. Junto a Lélia Wanick, su  esposa, replantaron el bosque con las especies autóctonas recuperando el ecosistema original. Un proyecto de recuperación del bosque que antaño cubría la finca familiar en Brasil. Bautizaron su obra como Instituto Terra. El proyecto liderado por su mujer fue un éxito que comenzó a curar sus heridas y recuperar las ganas de seguir trabajando, haciendo fotografías.

Así nació la idea de Génesis, Un proyecto para ensalzar aquellos lugares que hoy siguen siendo vírgenes, que se conservan en un estado prístino. Verdaderos santuarios para la naturaleza y para esos pueblos que aún viven como sociedades primitivas. No en el sentido de atrasadas, sino como portadoras del conocimiento ancestral que nos permitió una relación de equilibrio con el medio. Una obra que le llevo a recorrer el orbe durante 8 años. En Madrid pudimos disfrutarla la pasada primavera en una espléndida exposición en Caixa Forum.

Un documental muy interesante y que os recomiendo ver mientras se mantenga en cartelera. Y una vida increíble, de una persona que me produce una enorme admiración y  en la que encuentro múltiples paralelismos con otra figura muy admirada, Richard Kapunciski. Ambos se entregaron con pasión a su trabajo, documentar lo que sucedía y hacernos participes al resto, uno a través de las fotografías, otro a través de sus relatos. Sin duda necesitamos más personas como ellos para contribuir a que nuestras sociedades cambien hacia un modelo que entienda que hace ya tiempo que rebasamos los límites planetarios y que la única pregunta valida es si aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo.

De mi tierra a la tierraAproveché la ocasión para conocer más al personaje. Acabo de terminar el libro “De mi tierra a la tierra” unas memorias de Salgado escritas en colaboración con Isabelle Francq en la que relata su vida, sus trabajos y su amor por la fotografía, África y por el ser humano.

“Integrándose completamente con lo que le rodea, el fotógrafo sabe que va a presenciar algo inesperado. Cuando se funde con el paisaje, con la situación, la construcción de la imagen acaba emergiendo ante sus ojos. Pero para lograr verla, debe formar parte del fenómeno. Entonces todos los elementos se ponen a actuar para él. En esos instantes, ¡qué éxtasis!”

Claro, también os recomiendo su lectura 😉

Un abrazo.

Más información sobre Sebastián Salgado.