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Tras los espíritus de Tsodilo Hills

tsodilo-hill-rhino-trail-14Sí había un sitio al que le tenía muchas ganas en mi viaje por Namibia y Botswana era a los Montes Tsodilo. En el libro “El mundo perdido del Kalahari” Laurens van der Post nos relata su paso por las Slippery Hills que en la traducción al castellano se convirtieron en los Montes Escurridizos. Van der Post llega hasta estas colinas guiado por Samutchoso, el bosquimano que también lo guió en su búsqueda de los bosquimanos en el Delta del Okavango.

Laurens mencionó otro de los nombres que recibe el lugar: el Louvre del desierto, “un Louvre repleto de tesoros y en medio del desierto”. Así lo definió Balson en 1953. Un lugar sagrado para los bosquimanos que lo veneraban como lugar de culto habitado por espíritus ancestrales y llamaban al lugar las “Montañas de los dioses” y “Rocas que susurran”.

En la actualidad dos grupos humanos viven en la zona, los Hambukushu y los !Kung (forman parte del grupo San), para ambos Tsodilo es un lugar sagrado.

¿Cómo llegar a Tsodilo Hills?

Plano-Tsodilo-HillsTsodilo Hills se encuentra en el noroeste de Bostwana, al oeste del Delta del Okavango, no muy lejos de la frontera de Namibia. En las guías de viaje nos dicen que es toda una aventura llegar hasta allí, aunque la verdad es que en la actualidad el acceso es bastante sencillo. Yo accedí viniendo del norte desde Namibia. Una vez que pases Shakawe junto al río Okavango sigue por la carretera hacia el sur, es la carretera que también nos llevará a Maun. Encontrarás a tu derecha una indicación a Tsodilo Hills, Patrimonio de la Humanidad, más o menos a la altura de Nxamasere (qué también puedes encontrar escrito como Ncamasere). Desde aquí una pista de tierra que sólo tiene algún tramo con arena y alguna zonas bacheadas, te lleva hasta la entrada del conjunto arqueológico.

La UNESCO incluyó Tsodilo en la Lista de Patrimonio de la Humanidad en 2001 por su increíble concentración de arte rupestre prehistórico. Más de 4500 pinturas en sus aproximadamente 10 km2. El reconocimiento se baso en tres criterios:

Criterio (i): Durante miles de años, los afloramientos rocosos de Tsodilo en el áspero Paisaje del Desierto de Kalahari han sido visitados y han albergado asentamientos humanos, que han dejado ricas huellas de su presencia en forma de arte rupestre sobresaliente.
Criterio (iii): Tsodilo es un sitio que ha sido testigo de visitas y asentamientos por sucesivas comunidades humanas durante muchos milenios.
Criterio (vi): Los afloramientos de Tsodilo tienen un significado simbólico y religioso inmenso para las comunidades humanas que continúan sobreviviendo en este ambiente hostil.

Fue la primera incorporación de Botswana a la Lista del Patrimonio Mundial, posteriormente se incorporaría la artesanía de la terracota en el distrito de Kgatleng que fue declarada Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad en 2012 y el Delta del Okavango en el año 2014.

Pero volvamos a Tsodilo, un buen rato antes de llegar la vista de las colinas ya llaman nuestra atención, destacan enormemente en el paisaje plano, estamos en uno de los bordes del vasto desierto del Kalahari y las colinas impresionan a medida que nos acercamos.

Son 4 las colinas principales y se conocen con los nombres de Male (hombre/macho), Female (hembra/mujer), Child (niño) y Grandchild (nieto). La familia al completo, una importante referencia cultural que humaniza a estas colinas, dotandolas de un carácter humano. Male es la más alta y tiene 1395 metros de altitud.

Junto a una pequeña aldea nos encontramos la entrada al sitio. Hay que pagar una pequeña entrada y continuar otros 5 kilómetros hasta el museo. Hay que guiarse por la valla de alambre que va en paralelo a las colinas, diversas flechas en el camino sólo marcan campamentos y generan confusión. En la valla hay una entrada y desde allí hay que dirigirse al museo que está al pie de los cerros, este último tramo del camino es el que peor está, pero no es más de un kilómetro, cuando yo hice el recorrido (noviembre 2016) todo el camino se puede hacer con un vehículo normal, no hace falta un 4X4.

El museo, que junto con el Campamento esta en la base de Female, es una construcción sencilla pero que parece mucho más grande que lo que finalmente te enseñan, unos paneles ayudan a recibir una primera explicación del lugar.

En el museo nos ofrecieron los servicios de un guía de la comunidad, insistieron mucho en la importancia de ir acompañados de un guía y que formaba parte de un programa de entrenamiento de guías locales con la intención de involucrar a los habitantes en la conservación del patrimonio. Genial, una cuestión clave a la hora de involucrar a la población local en el desarrollo turístico y en la puesta en valor de los recursos, en este caso especialmente importante por el contenido cultural y por la enorme trascendencia de los intangibles y lo inmaterial para entender el valor del arte rupestre.

Recomiendan el itinerario Rhino (Rhino Trail) como el más asequible y completo. Aceptamos su propuesta y nos pusimos en marcha. Nuestro guía era un joven que no tendría más de 20 años y al que le faltaban tablas y vocabulario para la visita pero que le ponía bastante intención.

Aquí podéis ver la ruta en wikiloc.

Bordeamos el cerro denominado Female (Mujer) Llama la atención que hay mucha vegetación, bastantes árboles y arbustos. Vemos baobabs (Adansonia digitata), mogononos (Terminalia serícea), marulas (Sclerocarya birrea) y morokas (Commiphora mossambicensis)

Comenzamos a ver las primeras pinturas, que están marcadas con unos pequeños carteles con números abundan figuras de eland (un animal con un importante valor simbólico para los san), jirafas, elefantes, rinocerontes (que dan nombre al recorrido), tortugas.

Hay dos tipos de pinturas las de color rojo, atribuidas a los San son las más antiguas y numerosas, las blancas se atribuyen a grupos bantúes y son mucho más recientes, estas últimas representan fundamentalmente animales domésticos.

El estado de conservación de las pinturas es irregular, algunas se ven muy bien, lo cual no deja de ser sorprendente por su antigüedad y porque la mayoría están situadas en simples abrigos, no en cuevas. Recuerdan en su ubicación a los abrigos rupestres del levante de España. Pintadas con los dedos, no se sabe exactamente que sustancias utilizaban para crear los pigmentos. En el museo nos contaron que han hecho muchas pruebas usando distintos pigmentos que creen que las componen y que las pinturas se borran al pasar dos o tres años.

Como ocurre en tantas ocasiones no es fácil determinar de que época son las pinturas. Se calcula que algunas de ellas podrían tener más de 2000 años de antigüedad, otras fuentes las datan como mucho más antiguas, estimando que podrían tener hasta 24.000 años. Las excavaciones arqueológicas datan la presencia humana en la zona desde hace 100.000 años (podría ser el lugar donde se ha encontrado el objeto religioso más antiguo del mundo). Los trabajos de investigación han determinado que ya había ganado doméstico en la zona en el año 100 d.C. Lo que llevaría a considerar que las pinturas rojas, realizadas por los San son anteriores a ese momento. Las últimas pinturas blancas se debieron hacer ya en el siglo XIX, algunas parecen representar jinetes a caballo, que no llegaron aquí hasta 1850.

Sin duda estas pinturas están relacionadas con las de Savuti en Botswana, los petroglifos de Twyfelfontein en Namibia y las que albergan las montañas Drakensberg o las de la región de Cederberg en Sudáfrica. Tsodilo debió ser un importante centro comercial posteriormente como se desprende de las investigaciones en Nqoma.

Seguimos con el recorrido, llegamos a un punto concreto al que se refiere Van der Post en su libro, un rústico panel nos lo recuerda, pero nuestro guía no tiene nada que aportar, en su entrenamiento no parece que haya habido información sobre este libro.

Hay muchísimas ardillas terrestres y unos ciempiés enormes que están por todas partes.

Una pequeña cueva, realmente una oquedad dejada por el desplome de unos bloques, guarda una sorpresa, excavados en la piedra unos agujeros que nos recuerdan a juegos que tantas veces hemos visto en el oeste de África, el juego se llama “waali” en Malí. No está claro si lo que aquí vemos eran juegos, lugares donde se molía grano o semillas o sencillamente señales que indican que sólo los iniciados podían acceder más allá de esas marcas.

Continuamos y llegamos a un punto en el que empezamos a encaminarnos entre los montes, Female y Male.

Distancia de Tsodilo al marAquí hay un pequeño conjunto de pinturas que por desgracia han perdido buena parte de su color pero que representan sin ninguna duda un pingüino y una ballena. Una sorpresa, aunque ya pude ver en Twyfelfontain, Namibia, grabados en la roca un pingüino y una foca. Tsodilo está a casi 900 kilómetros del mar en línea recta, siendo la costa más cercana precisamente los alrededores de Swakopmund en Namibia, no lejos de Cape Cross. Esos ligeros y desvaídos trazos sobre la roca nos cuentan que los antiguos habitantes de este territorio alguna vez vieron el mar, conocieron la fauna que sólo habita en ese mar, nos habla de su curiosidad, de su deambular por el mundo.

Seguimos bordeando Female y llegamos al punto donde nuestro itinerario se une al Lion Trail, en el suelo se ven muchas huellas, monos, elefantes, pequeños carnívoros, antílopes, un libro abierto. Un arte, el del rastreo, en el que los bosquimanos siguen siendo una referencia, pueden leer el paisaje como nosotros leemos un libro.

Encontramos en muchos sitios huesos de marula, el fruto de este árbol que encanta a los elefantes, también se usa para hacer mermeladas y licores y da nombre al licor amarula que se produce en Sudáfrica y es muy conocido.

En un extraplomo pequeño, cerca del suelo vemos un conjunto de pinturas blancas bantúes que representan a animales domésticos y que son mucho más recientes en el tiempo.

La ruta comienza a subir, a pesar que está nublado hace bastante calor. Hay mojones de piedras marcando el camino, en un punto en el que se corona un pequeño altiplano, hay un gran mojón compuesto por cientos de pequeñas piedras y el guía nos pide que dejemos la nuestra en el mojón, un rito de paso, nuestro agradecimiento a los espíritus por permitirnos llegar hasta aquí

Esos espíritus que tan difícil se lo pusieron a la expedición de Van der Post cuando visitaron este lugar.

En otro pequeño extraplomo hay dibujadas cruces y algunas figuras geométricas, aquí se hacían las circuncisiones.

Seguimos ruta y llegamos a un punto donde parece que durante mucho tiempo se dividieron el territorio los San y los Koi-Koi, hay restos de cerámica y una roca con unas hendiduras que el guía nos indica que se usaban para afilar útiles.

Empezamos a descender por un caos de bloques. El guía nos señala dos marcas en sendas rocas, una de una vaca y otra de un pie humano, huellas de seres que bajaron del cielo, huellas que nos recuerdan historias como las de las icnitas en España. Llegamos a una fuente, Gobeka Water Point, ¿será esta la que menciona Van der Post en su libro?, del manantial no mana agua, pero el suelo está húmedo, las lluvias apenas han comenzado y seguimos en uno de los momentos más secos del año. A menos de 100 metros de la fuente un kudu muerto, quizás llego hasta aquí para saciar su sed y no logro sobrevivir.

Sigue apareciendo pinturas que parecen jalonar un camino marcado, probablemente su orden y disposición tenía un significado claro. Sin embargo y como nos dice José María Bermúdez de Castro en su fantástico libro Hijos de un tiempo perdido: “Probablemente nunca logremos descifrar su lenguaje simbólico ni captar las intenciones y motivaciones de su arte”.

La bajada se hace más empinada, en algún punto hay que usar las manos, aparecen unas rocas distintas que parecen volcánicas. Abajo se ve el campamento y el museo, nuestro final de ruta. Han sido 5 kilómetros de itinerario, sencillos, pero quizás no tan para todos los públicos como nos dijeron en el museo.

Una pena que no tengan mejor trabajados algunos materiales y la información de los recorridos, que es muy deficiente para un recurso tan potente como este. Cuanta falta hace que mejoren la formación de los guías en interpretación del patrimonio para contribuir a mejorar el conocimiento del patrimonio de Tsodilo y emocionarnos aún más, es un lugar cargado de magia, durante miles de años Tsodilo ha sido la morada de los espíritus, un lugar sagrado. En esta época en la que la mística parece arrinconada por el materialismo y la tecnología, reconforta caminar por donde el hombre ya camino hace miles de años y sentir la energía que desprenden estas colinas.

Cartel de TsodiloJunto al museo el campamento es rústico y está un poco descuidado, pero si te gusta la tranquilidad es un sitio estupendo para hacer noche, eso sí, tienes que ser totalmente autónomo no hay dónde comprar nada, ni comida, ni agua.

Una pena que a veces estas grandes inversiones no logran mantenerse en condiciones con el paso del tiempo.

Al volver, en el mismo cruce donde está el cartel de Tsodilo pudimos ver unos elefantes que nos recordaron que la vida salvaje sigue estando presente en Tsodilo.

Más información sobre Tsodilo.

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Laurens van der Post, inspiración para viajar al África Austral

paisajes-de-laurens-van-der-post-1 Laurens Jan van der Post, nació el 13 de diciembre de 1906 y murió el 16 de diciembre de 1996. Un personaje muy singular y no exento de polémica, conocido especialmente como escritor, este sudafricano (que nació siendo ciudadano británico) era el decimotercero de los quince hijos de una familia de orígenes hugonotes holandeses y franceses. Fue agricultor, prisionero y héroe de guerra, consejero político del gobierno británico, periodista, amigo íntimo del príncipe Carlos y sobre todo explorador, conservacionista y un gran defensor de los derechos humanos en Sudáfrica.

Van der Post fue un férreo opositor del apartheid y dedicó gran parte de su vida a reivindicar el valor de las culturas indígenas  y la necesidad de buscar un camino para integrarlas en la sociedad moderpaisajes-de-laurens-van-der-post-3na.

La extraordinaria vida del autor se vio reflejada en su prolífica obra, ensayos, novelas, documentales y multitud de artículos periodísticos. En ellas se refleja su profundo amor y conocimiento de África, su preocupación por como la modernidad arrinconaba y estrechaba los límites de la vidpaisajes-de-laurens-van-der-post-4a salvaje y de los últimos “hombres libres”, una de sus grandes pasiones: los bosquimanos. Preparando mi viaje al África Austral elegí dos de sus obras para ir ambientándome, una de ellas quizás su novela más conocida: “El mundo perdido del Kalahari” la otra, que podríamos considerar su continuación, “El corazón del cazador”.

Ambas centradas en los bosquimanos, los san, los auténticos aborígenes del Sur de África y en su último refugio, el desierto del Kalahari. El término bosquimano deriva del afrikáans boschjesman, ‘hombre del bosque’, que se usaba de forma peyorativa. Reciben la denominación de bosquimanos varios pueblos africanos: san, basarawa, sho o ǃkung, tradicionalmente cazadpaisajes-de-laurens-van-der-post-2ores-recolectores, los últimos cazadores-recolectores de África, que hablan alguna de las lenguas joisanas noroccidentales, esas que conocemos por incorporar sonidos de chasquido o cliqueos, quizás el primer lenguaje humano.

Su territorio abarca varios países: Bostwana, Namibia, Angola, República Sudafricana, Zambia Zimbabue. Ellos consideran la región su hogar desde hace decenas de miles de años.

Destaca la profunda conexión de estos pueblos con su tierra, su profundo conocimiento del mundo natural (que Van der Post refleja fantásticamente) y el delicado equilibrio que han mantenido durante miles de años con su entorno.

Los últimos representantes dKalaharie nuestros antiguos ancestros, los pueblos más antiguos del planeta que se enfrentan al final de su forma de vida y de su cultura y que nuestro autor visibilizó ante la opinión pública en los años cincuenta del siglo XX.

Sin duda un excelente compañero de viaje para comenzar a soñar con ese territorio salvaje que tanto amo y que nos muestra en muchas de sus obras. Como despedida os dejo un pequeño vídeo con una entrevista de la televisión sudafricana con Van der Post en 1992.

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Guinea Bissau apuesta por el ecoturismo

Guinea-Bissau-ecoturismoGuinea Bissau es un pequeño país de África Occidental muy poco conocido en Europa. Su condición de estado multiétnico, la hospitalidad de sus habitantes, su cultura y tradiciones, su pasado colonial (se independizó de Portugal en 1974) y sobre todo una naturaleza muy bien conservada hacen de Guinea Bissau un destino turístico muy atractivo para la práctica del ecoturismo y para aquellos viajeros que buscan un África auténtica: una verdadera experiencia africana.

Hay que reseñar que Guinea Bissau es para los turistas un país tranquilo y seguro, con las limitaciones propias de países que aún no han consolidado su oferta turística en cuanto a determinados servicios: hoteleros, transporte, organización de las visitas… Por el contrario, nos ofrece una biodiversidad envidiable, espacios naturales protegidos de gran belleza con Parques Nacionales  que nos permiten disfrutar de la observación de hipopótamos, chimpancés o del desove de las tortugas verdes.

workshop-ecoturismo-bissauEl pasado 12 de mayo se celebró en Bissau un workshop para favorecer el desarrollo del ecoturismo en Guinea-Bissau, bajo los auspicios de la Unión Europea, organizado por la Fundación CBD Habitat y con el apoyo de la Fundación MAVA y el IBAP (Instituto da Biodiversidad e das Áreas Protegidas). La reunión sentó en una misma mesa al Ministerio de Turismo, el IBAP, agencias de viajes y touroperadores, hoteles y ONG con programas de ecoturismo y/o promoción de la cultura local y el patrimonio.

Una gran oportunidad para establecer las bases de un desarrollo del ecoturismo bajo el paraguas de la sostenibilidad y comprometido por el desarrollo del turismo responsable.

Ha sido el inicio de un proceso participativo que intenta hacer converger muchas pequeñas iniciativas aisladas en el ámbito del turismo sostenible, una aportación a consolidar la oferta de ecoturismo actual y a servir de base a nuevos desarrollos.

Sin duda el país cuenta con grandes atractivos y mucho potencial y están en el proceso de convertir esos recursos en productos turísticos que puedan ser comercializados y lleguen al mercado.

Se están haciendo esfuerzos por mejorar las capacidades de la población local que trabaja en los distintos establecimientos dedicados al ecoturismo consolidando sus conocimientos y se han impartido formaciones de idiomas, atención al cliente, interpretación del patrimonio (que juega un papel básico en la formación de los guías), seguridad y primeros auxilios.

Una experiencia que se adhiere a la idea de que el turismo es una herramienta para la conservación de la biodiversidad y que cuenta con el Orango Parque Hotel en el Parque Nacional de Orango en el Archipiélago de la Bijagó, como uno de los grandes ejemplos de producto de ecoturismo y que hará las delicias de cualquier amante de la naturaleza.

Deseamos a todos los guineanos y a la gente que trabaja allí mucha suerte en sus proyectos.

Un saludo.

 

 

Orango Parque Hotel

Islas-BijagoHoy me gustaría presentaros la nueva web del Orango Parque Hotel, situado en el Parque Nacional de Orango en el Archipiélago de las Bijagó en Guinea Bissau.

Las Bijagó son un conjunto de 88 islas, frente a las costas de Guinea Bissau. Su riqueza biológica es excepcional y hacen de estas islas un espacio único.

IMG_2086La fauna y la flora se han adaptado a las especiales condiciones salinas de la costa. Como los hipopótamos, que normalmente viven en agua dulce y que se han adaptado al ambiente salado en un proceso de de miles de años. Esos hipopótamos motivaron la declaración del Parque Nacional de Orango en 1998, ya que son la población más occidental de hipopótamo común (Hippopotamus amphibius). Previamente  se había declarado la Reserva de la Biosfera Bolama- Bijagós en el año 1996. Además, el manatí africano es relativamente numeroso en la región.
Dos tipos de cocodrilo y cinco tipos de tortugas marinas, habitan en el parque siendo el islote de Poilao, uno de los lugares más importantes de África para el desove de la tortuga verde.Floresta-en-las-bijago

Desde el Orango Parque Hotel se proponen viajes de ecoturismo para observar estas especies, conocer la rica cultura bijagó y favorecer el desarrollo de la población local en base a una propuesta de turismo responsable.

Además ofrecen la posibilidad de conocer otros lugares, en el continente, y ver otras especies como los chimpancés en las florestas de Cantanhez, los últimos bosques primarios de Guinea Bissau. Todas las actividades propuestas diseñadas con mimo para que las propuestas turísticas sean realmente una herramienta de conservación de la naturaleza.

Tabanka-bijagoFelicitarles desde aquí y desearles mucha suerte con su nueva web y sus nuevos proyectos.

Dan muchas ganas de volver a Orango viendo las fotos.

Un abrazo.

 

Minientrada

El Gobierno aprueba el Plan Sectorial de Turismo de Naturaleza, una nueva oportunidad para promover el ecoturismo en España apoyándose en la biodiversidad de España como principal recurso. Sigue leyendo

Formación en turismo responsable

Estamos participando en un proyecto muy interesante que se denomina ECOTURALIA, de la mano de Eco-Unión y financiado por la Fundación Biodiversidad. Nuestra participación se centra en la elaboración del material didáctico para un curso que tiene como objetivo fundamental mostrar las claves de por qué es importante apostar por el turismo responsable, cómo podemos hacerlo y cómo podemos mejorar los productos turísticos de pequeñas empresas para que consigan penetrar en el mercado de una forma más eficiente e incluso plantearse la penetración en los mercados europeos con un gran potencial de clientes.

La formación pretende dotar de herramientas a las pequeñas empresas participantes y una de las líneas importantes es el estudio de casos reales.

Os dejamos la presentación con algunas de las empresas que no servirán de muestra, de ejemplo, de casos de estudio.

Esperamos que os resulte de interés y por supuesto, recomendarnos en los comentarios otros ejemplos que podamos tener en cuenta para nuestra formación.

Un saludo.

 

Este puente de los Santos, en bici por las Vías Verdes.

Sí, como siempre hay un puente y tenemos un viaje.  Nos vamos a recorrer las Vías Verdes del Aceite y la Subbética, otro viaje en bicicleta.
Es curioso ver como en estos puentes nos movemos millones de personas. Estas escapadas cortas se han convertido en prácticamente una necesidad para escapar de la rutina cotidiana y son básicas para sostener el sector del turismo rural y activo. El turismo de naturaleza necesita estos puentes para mantener el negocio. La demanda es mayor para las actividades de 3, 4 o 5 días que para un fin de semana.
Ahora mismo voy en el autobus llegando a la que será nuestra parada para tomar el café por la carretera de Andalucía y el tráfico denso.
Pienso en como estos viajes reparten beneficios a nivel local, una parada para tomar café,  comprar agua,  pan…
Después parar a comer, quizás comprar aceite, vino, queso o algo de artesanía.
Cuando se llega al sitio donde dormimos se concentra el gasto más importante: cenas, alojamiento y desayuno.
Ese es el gran valor de estas propuestas turísticas más pequeñas,  reparten más beneficios a nivel local, clave para lograr un turismo mås responsable, que de más valor a las singularidades locales, que promocione esos elementos diferenciales que hacen de cada lugar y sus habitantes un lugar único e irrepetible.

En bici por Zuheros

Viaducto de Zuheros

Los descubriremos muchas veces a travės de visitas guiadas, este puente una por Montilla y otra de una bodega, Cruz Conde también en Montilla. Por qué además de andar o de montar en bici o de observar fauna queremos conocer, disfrutar de la gastronomía,  aprender, saber un poco más de la historia y de la cultura de los lugares que visitamos.
Que esas visitas sean realmente memorables no es sencillo y aquí es donde entra en juego la interpretación del patrimonio como herramienta para poner en valor todos los recursos del territorio sean tangibles (monumentos, árboles singulares, yacimientos arqueológicos,  patrimonio industrial y un  larguísimo etc.)
o intangibles como leyendas, tradiciones,  o esos saberes tradicionales relacionados con la naturaleza.
Ese conocimiento ascentral sobre los ciclos de la vida, las estrellas,  los rastros de la fauna,  los usos de las plantas son temas que despiertan el interés de los consumidores de este tipo de turismo.  Personas eminentemente urbanas que habitan en grandes ciudades.
Que buscan, que buscamos, descansar de forma activa, involucrarnos con los paisajes que revorremos, saborear experiencias, acumular sensaciones que perduren, en definitiva hacer turismo de naturaleza, responsable y que colabore en el desarrollo rural, local.
Ese desarrollo tan necesario para conservar ese patrimonio que además es el que nos atrae, nos convoca cada puente, cada escapada.
Un abrazo y que paséis buen puente donde quiera que os encontrėis.