Tras los espíritus de Tsodilo Hills

tsodilo-hill-rhino-trail-14Sí había un sitio al que le tenía muchas ganas en mi viaje por Namibia y Botswana era a los Montes Tsodilo. En el libro “El mundo perdido del Kalahari” Laurens van der Post nos relata su paso por las Slippery Hills que en la traducción al castellano se convirtieron en los Montes Escurridizos. Van der Post llega hasta estas colinas guiado por Samutchoso, el bosquimano que también lo guió en su búsqueda de los bosquimanos en el Delta del Okavango.

Laurens mencionó otro de los nombres que recibe el lugar: el Louvre del desierto, “un Louvre repleto de tesoros y en medio del desierto”. Así lo definió Balson en 1953. Un lugar sagrado para los bosquimanos que lo veneraban como lugar de culto habitado por espíritus ancestrales y llamaban al lugar las “Montañas de los dioses” y “Rocas que susurran”.

En la actualidad dos grupos humanos viven en la zona, los Hambukushu y los !Kung (forman parte del grupo San), para ambos Tsodilo es un lugar sagrado.

¿Cómo llegar a Tsodilo Hills?

Plano-Tsodilo-HillsTsodilo Hills se encuentra en el noroeste de Bostwana, al oeste del Delta del Okavango, no muy lejos de la frontera de Namibia. En las guías de viaje nos dicen que es toda una aventura llegar hasta allí, aunque la verdad es que en la actualidad el acceso es bastante sencillo. Yo accedí viniendo del norte desde Namibia. Una vez que pases Shakawe junto al río Okavango sigue por la carretera hacia el sur, es la carretera que también nos llevará a Maun. Encontrarás a tu derecha una indicación a Tsodilo Hills, Patrimonio de la Humanidad, más o menos a la altura de Nxamasere (qué también puedes encontrar escrito como Ncamasere). Desde aquí una pista de tierra que sólo tiene algún tramo con arena y alguna zonas bacheadas, te lleva hasta la entrada del conjunto arqueológico.

La UNESCO incluyó Tsodilo en la Lista de Patrimonio de la Humanidad en 2001 por su increíble concentración de arte rupestre prehistórico. Más de 4500 pinturas en sus aproximadamente 10 km2. El reconocimiento se baso en tres criterios:

Criterio (i): Durante miles de años, los afloramientos rocosos de Tsodilo en el áspero Paisaje del Desierto de Kalahari han sido visitados y han albergado asentamientos humanos, que han dejado ricas huellas de su presencia en forma de arte rupestre sobresaliente.
Criterio (iii): Tsodilo es un sitio que ha sido testigo de visitas y asentamientos por sucesivas comunidades humanas durante muchos milenios.
Criterio (vi): Los afloramientos de Tsodilo tienen un significado simbólico y religioso inmenso para las comunidades humanas que continúan sobreviviendo en este ambiente hostil.

Fue la primera incorporación de Botswana a la Lista del Patrimonio Mundial, posteriormente se incorporaría la artesanía de la terracota en el distrito de Kgatleng que fue declarada Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad en 2012 y el Delta del Okavango en el año 2014.

Pero volvamos a Tsodilo, un buen rato antes de llegar la vista de las colinas ya llaman nuestra atención, destacan enormemente en el paisaje plano, estamos en uno de los bordes del vasto desierto del Kalahari y las colinas impresionan a medida que nos acercamos.

Son 4 las colinas principales y se conocen con los nombres de Male (hombre/macho), Female (hembra/mujer), Child (niño) y Grandchild (nieto). La familia al completo, una importante referencia cultural que humaniza a estas colinas, dotandolas de un carácter humano. Male es la más alta y tiene 1395 metros de altitud.

Junto a una pequeña aldea nos encontramos la entrada al sitio. Hay que pagar una pequeña entrada y continuar otros 5 kilómetros hasta el museo. Hay que guiarse por la valla de alambre que va en paralelo a las colinas, diversas flechas en el camino sólo marcan campamentos y generan confusión. En la valla hay una entrada y desde allí hay que dirigirse al museo que está al pie de los cerros, este último tramo del camino es el que peor está, pero no es más de un kilómetro, cuando yo hice el recorrido (noviembre 2016) todo el camino se puede hacer con un vehículo normal, no hace falta un 4X4.

El museo, que junto con el Campamento esta en la base de Female, es una construcción sencilla pero que parece mucho más grande que lo que finalmente te enseñan, unos paneles ayudan a recibir una primera explicación del lugar.

En el museo nos ofrecieron los servicios de un guía de la comunidad, insistieron mucho en la importancia de ir acompañados de un guía y que formaba parte de un programa de entrenamiento de guías locales con la intención de involucrar a los habitantes en la conservación del patrimonio. Genial, una cuestión clave a la hora de involucrar a la población local en el desarrollo turístico y en la puesta en valor de los recursos, en este caso especialmente importante por el contenido cultural y por la enorme trascendencia de los intangibles y lo inmaterial para entender el valor del arte rupestre.

Recomiendan el itinerario Rhino (Rhino Trail) como el más asequible y completo. Aceptamos su propuesta y nos pusimos en marcha. Nuestro guía era un joven que no tendría más de 20 años y al que le faltaban tablas y vocabulario para la visita pero que le ponía bastante intención.

Aquí podéis ver la ruta en wikiloc.

Bordeamos el cerro denominado Female (Mujer) Llama la atención que hay mucha vegetación, bastantes árboles y arbustos. Vemos baobabs (Adansonia digitata), mogononos (Terminalia serícea), marulas (Sclerocarya birrea) y morokas (Commiphora mossambicensis)

Comenzamos a ver las primeras pinturas, que están marcadas con unos pequeños carteles con números abundan figuras de eland (un animal con un importante valor simbólico para los san), jirafas, elefantes, rinocerontes (que dan nombre al recorrido), tortugas.

Hay dos tipos de pinturas las de color rojo, atribuidas a los San son las más antiguas y numerosas, las blancas se atribuyen a grupos bantúes y son mucho más recientes, estas últimas representan fundamentalmente animales domésticos.

El estado de conservación de las pinturas es irregular, algunas se ven muy bien, lo cual no deja de ser sorprendente por su antigüedad y porque la mayoría están situadas en simples abrigos, no en cuevas. Recuerdan en su ubicación a los abrigos rupestres del levante de España. Pintadas con los dedos, no se sabe exactamente que sustancias utilizaban para crear los pigmentos. En el museo nos contaron que han hecho muchas pruebas usando distintos pigmentos que creen que las componen y que las pinturas se borran al pasar dos o tres años.

Como ocurre en tantas ocasiones no es fácil determinar de que época son las pinturas. Se calcula que algunas de ellas podrían tener más de 2000 años de antigüedad, otras fuentes las datan como mucho más antiguas, estimando que podrían tener hasta 24.000 años. Las excavaciones arqueológicas datan la presencia humana en la zona desde hace 100.000 años (podría ser el lugar donde se ha encontrado el objeto religioso más antiguo del mundo). Los trabajos de investigación han determinado que ya había ganado doméstico en la zona en el año 100 d.C. Lo que llevaría a considerar que las pinturas rojas, realizadas por los San son anteriores a ese momento. Las últimas pinturas blancas se debieron hacer ya en el siglo XIX, algunas parecen representar jinetes a caballo, que no llegaron aquí hasta 1850.

Sin duda estas pinturas están relacionadas con las de Savuti en Botswana, los petroglifos de Twyfelfontein en Namibia y las que albergan las montañas Drakensberg o las de la región de Cederberg en Sudáfrica. Tsodilo debió ser un importante centro comercial posteriormente como se desprende de las investigaciones en Nqoma.

Seguimos con el recorrido, llegamos a un punto concreto al que se refiere Van der Post en su libro, un rústico panel nos lo recuerda, pero nuestro guía no tiene nada que aportar, en su entrenamiento no parece que haya habido información sobre este libro.

Hay muchísimas ardillas terrestres y unos ciempiés enormes que están por todas partes.

Una pequeña cueva, realmente una oquedad dejada por el desplome de unos bloques, guarda una sorpresa, excavados en la piedra unos agujeros que nos recuerdan a juegos que tantas veces hemos visto en el oeste de África, el juego se llama “waali” en Malí. No está claro si lo que aquí vemos eran juegos, lugares donde se molía grano o semillas o sencillamente señales que indican que sólo los iniciados podían acceder más allá de esas marcas.

Continuamos y llegamos a un punto en el que empezamos a encaminarnos entre los montes, Female y Male.

Distancia de Tsodilo al marAquí hay un pequeño conjunto de pinturas que por desgracia han perdido buena parte de su color pero que representan sin ninguna duda un pingüino y una ballena. Una sorpresa, aunque ya pude ver en Twyfelfontain, Namibia, grabados en la roca un pingüino y una foca. Tsodilo está a casi 900 kilómetros del mar en línea recta, siendo la costa más cercana precisamente los alrededores de Swakopmund en Namibia, no lejos de Cape Cross. Esos ligeros y desvaídos trazos sobre la roca nos cuentan que los antiguos habitantes de este territorio alguna vez vieron el mar, conocieron la fauna que sólo habita en ese mar, nos habla de su curiosidad, de su deambular por el mundo.

Seguimos bordeando Female y llegamos al punto donde nuestro itinerario se une al Lion Trail, en el suelo se ven muchas huellas, monos, elefantes, pequeños carnívoros, antílopes, un libro abierto. Un arte, el del rastreo, en el que los bosquimanos siguen siendo una referencia, pueden leer el paisaje como nosotros leemos un libro.

Encontramos en muchos sitios huesos de marula, el fruto de este árbol que encanta a los elefantes, también se usa para hacer mermeladas y licores y da nombre al licor amarula que se produce en Sudáfrica y es muy conocido.

En un extraplomo pequeño, cerca del suelo vemos un conjunto de pinturas blancas bantúes que representan a animales domésticos y que son mucho más recientes en el tiempo.

La ruta comienza a subir, a pesar que está nublado hace bastante calor. Hay mojones de piedras marcando el camino, en un punto en el que se corona un pequeño altiplano, hay un gran mojón compuesto por cientos de pequeñas piedras y el guía nos pide que dejemos la nuestra en el mojón, un rito de paso, nuestro agradecimiento a los espíritus por permitirnos llegar hasta aquí

Esos espíritus que tan difícil se lo pusieron a la expedición de Van der Post cuando visitaron este lugar.

En otro pequeño extraplomo hay dibujadas cruces y algunas figuras geométricas, aquí se hacían las circuncisiones.

Seguimos ruta y llegamos a un punto donde parece que durante mucho tiempo se dividieron el territorio los San y los Koi-Koi, hay restos de cerámica y una roca con unas hendiduras que el guía nos indica que se usaban para afilar útiles.

Empezamos a descender por un caos de bloques. El guía nos señala dos marcas en sendas rocas, una de una vaca y otra de un pie humano, huellas de seres que bajaron del cielo, huellas que nos recuerdan historias como las de las icnitas en España. Llegamos a una fuente, Gobeka Water Point, ¿será esta la que menciona Van der Post en su libro?, del manantial no mana agua, pero el suelo está húmedo, las lluvias apenas han comenzado y seguimos en uno de los momentos más secos del año. A menos de 100 metros de la fuente un kudu muerto, quizás llego hasta aquí para saciar su sed y no logro sobrevivir.

Sigue apareciendo pinturas que parecen jalonar un camino marcado, probablemente su orden y disposición tenía un significado claro. Sin embargo y como nos dice José María Bermúdez de Castro en su fantástico libro Hijos de un tiempo perdido: “Probablemente nunca logremos descifrar su lenguaje simbólico ni captar las intenciones y motivaciones de su arte”.

La bajada se hace más empinada, en algún punto hay que usar las manos, aparecen unas rocas distintas que parecen volcánicas. Abajo se ve el campamento y el museo, nuestro final de ruta. Han sido 5 kilómetros de itinerario, sencillos, pero quizás no tan para todos los públicos como nos dijeron en el museo.

Una pena que no tengan mejor trabajados algunos materiales y la información de los recorridos, que es muy deficiente para un recurso tan potente como este. Cuanta falta hace que mejoren la formación de los guías en interpretación del patrimonio para contribuir a mejorar el conocimiento del patrimonio de Tsodilo y emocionarnos aún más, es un lugar cargado de magia, durante miles de años Tsodilo ha sido la morada de los espíritus, un lugar sagrado. En esta época en la que la mística parece arrinconada por el materialismo y la tecnología, reconforta caminar por donde el hombre ya camino hace miles de años y sentir la energía que desprenden estas colinas.

Cartel de TsodiloJunto al museo el campamento es rústico y está un poco descuidado, pero si te gusta la tranquilidad es un sitio estupendo para hacer noche, eso sí, tienes que ser totalmente autónomo no hay dónde comprar nada, ni comida, ni agua.

Una pena que a veces estas grandes inversiones no logran mantenerse en condiciones con el paso del tiempo.

Al volver, en el mismo cruce donde está el cartel de Tsodilo pudimos ver unos elefantes que nos recordaron que la vida salvaje sigue estando presente en Tsodilo.

Más información sobre Tsodilo.

Laurens van der Post, inspiración para viajar al África Austral

paisajes-de-laurens-van-der-post-1 Laurens Jan van der Post, nació el 13 de diciembre de 1906 y murió el 16 de diciembre de 1996. Un personaje muy singular y no exento de polémica, conocido especialmente como escritor, este sudafricano (que nació siendo ciudadano británico) era el decimotercero de los quince hijos de una familia de orígenes hugonotes holandeses y franceses. Fue agricultor, prisionero y héroe de guerra, consejero político del gobierno británico, periodista, amigo íntimo del príncipe Carlos y sobre todo explorador, conservacionista y un gran defensor de los derechos humanos en Sudáfrica.

Van der Post fue un férreo opositor del apartheid y dedicó gran parte de su vida a reivindicar el valor de las culturas indígenas  y la necesidad de buscar un camino para integrarlas en la sociedad moderpaisajes-de-laurens-van-der-post-3na.

La extraordinaria vida del autor se vio reflejada en su prolífica obra, ensayos, novelas, documentales y multitud de artículos periodísticos. En ellas se refleja su profundo amor y conocimiento de África, su preocupación por como la modernidad arrinconaba y estrechaba los límites de la vidpaisajes-de-laurens-van-der-post-4a salvaje y de los últimos “hombres libres”, una de sus grandes pasiones: los bosquimanos. Preparando mi viaje al África Austral elegí dos de sus obras para ir ambientándome, una de ellas quizás su novela más conocida: “El mundo perdido del Kalahari” la otra, que podríamos considerar su continuación, “El corazón del cazador”.

Ambas centradas en los bosquimanos, los san, los auténticos aborígenes del Sur de África y en su último refugio, el desierto del Kalahari. El término bosquimano deriva del afrikáans boschjesman, ‘hombre del bosque’, que se usaba de forma peyorativa. Reciben la denominación de bosquimanos varios pueblos africanos: san, basarawa, sho o ǃkung, tradicionalmente cazadpaisajes-de-laurens-van-der-post-2ores-recolectores, los últimos cazadores-recolectores de África, que hablan alguna de las lenguas joisanas noroccidentales, esas que conocemos por incorporar sonidos de chasquido o cliqueos, quizás el primer lenguaje humano.

Su territorio abarca varios países: Bostwana, Namibia, Angola, República Sudafricana, Zambia Zimbabue. Ellos consideran la región su hogar desde hace decenas de miles de años.

Destaca la profunda conexión de estos pueblos con su tierra, su profundo conocimiento del mundo natural (que Van der Post refleja fantásticamente) y el delicado equilibrio que han mantenido durante miles de años con su entorno.

Los últimos representantes dKalaharie nuestros antiguos ancestros, los pueblos más antiguos del planeta que se enfrentan al final de su forma de vida y de su cultura y que nuestro autor visibilizó ante la opinión pública en los años cincuenta del siglo XX.

Sin duda un excelente compañero de viaje para comenzar a soñar con ese territorio salvaje que tanto amo y que nos muestra en muchas de sus obras. Como despedida os dejo un pequeño vídeo con una entrevista de la televisión sudafricana con Van der Post en 1992.

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Adiós a Luc Hoffmann

El pasado 21 de julio llegábamos en bicicleta a Saint Malo, tras recorrer el último tramo de la bahía del Mont Sant Michel y bordear el océano Atlántico hasta la amurallada ciudad de los corsarios. Uno de los recorridos de nuestro viaje en bicicleta por la Bretaña.

Al llegar el hotel y conectarme al wifi (ahora pedimos la clave del wifi casi antes que la llave de la habitación) me llegó la noticia del fallecimiento de Luc Hoffmann.

Quizás no reconozcas el nombre pero la naturaleza de este país (y la de muchos otros) le debe mucho. El modelo de investigación-conservación que él invento en La Camarga fue el que inspiró a José Antonio Valverde en Doñana y él mismo fue el primero que respondió a la llamada para recaudar fondos de Valverde con la que se propuso comprar 6.000 hectáreas en el Coto de Doñana y salvarlas de los planes del Ministerio de Agricultura de la época: desecar y plantar arroz.

Hoffmann fue el primero en poner dinero, mucho dinero, sí, porqué podía, su familia era propietaria de la farmacéutica Roche pero gasto ese dinero en el embrión de Doñana. Y ese movimiento también fue el germen para el nacimiento en  el año 1961 del WWF, Fondo Mundial para la Naturaleza.

Su relación con la conservación no se quedo sólo en ese gesto y a lo largo de los años me he topado con su nombre muchas veces más. Fue impulsor de la Convención Internacional de Ramsar, esa ciudad iraní que ahora asociamos a la conservación de los humedales y de las aves. Creó la Fundación Internacional Banc d’Arguin en Mauritania, ese paraíso para las aves que hemos tenido la suerte de visitar en nuestros viajes africanos.

Y otro de las iniciativas que fundó, en el año 1994, MAVA, una fundación para la conservación del Mediterraneo, África Occidental y los Alpes está detrás del programa de conservación de las islas Bijagós en Guinea Bisau, de la fundación CBD-Habitat en el que hemos tenido la suerte de participar colaborando en el desarrollo de su programa de ecoturismo.

Nos queda su legado y su recuerdo que se mantendrá gracias en parte al Instituto Luc Hoffmann que se dedica a estudiar los problemas ambientales del planeta. Para nosotros su recuerdo estará vivo cada vez que visitemos Doñana y disfrutemos de esa maravillosa marisma que él tanto contribuyó a preservar.

Sí queréis saber más de su obra os recomiendo este estupendo artículo de Benigno Varillas.

Un abrazo.

 

Guinea Bissau apuesta por el ecoturismo

Guinea-Bissau-ecoturismoGuinea Bissau es un pequeño país de África Occidental muy poco conocido en Europa. Su condición de estado multiétnico, la hospitalidad de sus habitantes, su cultura y tradiciones, su pasado colonial (se independizó de Portugal en 1974) y sobre todo una naturaleza muy bien conservada hacen de Guinea Bissau un destino turístico muy atractivo para la práctica del ecoturismo y para aquellos viajeros que buscan un África auténtica: una verdadera experiencia africana.

Hay que reseñar que Guinea Bissau es para los turistas un país tranquilo y seguro, con las limitaciones propias de países que aún no han consolidado su oferta turística en cuanto a determinados servicios: hoteleros, transporte, organización de las visitas… Por el contrario, nos ofrece una biodiversidad envidiable, espacios naturales protegidos de gran belleza con Parques Nacionales  que nos permiten disfrutar de la observación de hipopótamos, chimpancés o del desove de las tortugas verdes.

workshop-ecoturismo-bissauEl pasado 12 de mayo se celebró en Bissau un workshop para favorecer el desarrollo del ecoturismo en Guinea-Bissau, bajo los auspicios de la Unión Europea, organizado por la Fundación CBD Habitat y con el apoyo de la Fundación MAVA y el IBAP (Instituto da Biodiversidad e das Áreas Protegidas). La reunión sentó en una misma mesa al Ministerio de Turismo, el IBAP, agencias de viajes y touroperadores, hoteles y ONG con programas de ecoturismo y/o promoción de la cultura local y el patrimonio.

Una gran oportunidad para establecer las bases de un desarrollo del ecoturismo bajo el paraguas de la sostenibilidad y comprometido por el desarrollo del turismo responsable.

Ha sido el inicio de un proceso participativo que intenta hacer converger muchas pequeñas iniciativas aisladas en el ámbito del turismo sostenible, una aportación a consolidar la oferta de ecoturismo actual y a servir de base a nuevos desarrollos.

Sin duda el país cuenta con grandes atractivos y mucho potencial y están en el proceso de convertir esos recursos en productos turísticos que puedan ser comercializados y lleguen al mercado.

Se están haciendo esfuerzos por mejorar las capacidades de la población local que trabaja en los distintos establecimientos dedicados al ecoturismo consolidando sus conocimientos y se han impartido formaciones de idiomas, atención al cliente, interpretación del patrimonio (que juega un papel básico en la formación de los guías), seguridad y primeros auxilios.

Una experiencia que se adhiere a la idea de que el turismo es una herramienta para la conservación de la biodiversidad y que cuenta con el Orango Parque Hotel en el Parque Nacional de Orango en el Archipiélago de la Bijagó, como uno de los grandes ejemplos de producto de ecoturismo y que hará las delicias de cualquier amante de la naturaleza.

Deseamos a todos los guineanos y a la gente que trabaja allí mucha suerte en sus proyectos.

Un saludo.

 

 

Orango Parque Hotel

Islas-BijagoHoy me gustaría presentaros la nueva web del Orango Parque Hotel, situado en el Parque Nacional de Orango en el Archipiélago de las Bijagó en Guinea Bissau.

Las Bijagó son un conjunto de 88 islas, frente a las costas de Guinea Bissau. Su riqueza biológica es excepcional y hacen de estas islas un espacio único.

IMG_2086La fauna y la flora se han adaptado a las especiales condiciones salinas de la costa. Como los hipopótamos, que normalmente viven en agua dulce y que se han adaptado al ambiente salado en un proceso de de miles de años. Esos hipopótamos motivaron la declaración del Parque Nacional de Orango en 1998, ya que son la población más occidental de hipopótamo común (Hippopotamus amphibius). Previamente  se había declarado la Reserva de la Biosfera Bolama- Bijagós en el año 1996. Además, el manatí africano es relativamente numeroso en la región.
Dos tipos de cocodrilo y cinco tipos de tortugas marinas, habitan en el parque siendo el islote de Poilao, uno de los lugares más importantes de África para el desove de la tortuga verde.Floresta-en-las-bijago

Desde el Orango Parque Hotel se proponen viajes de ecoturismo para observar estas especies, conocer la rica cultura bijagó y favorecer el desarrollo de la población local en base a una propuesta de turismo responsable.

Además ofrecen la posibilidad de conocer otros lugares, en el continente, y ver otras especies como los chimpancés en las florestas de Cantanhez, los últimos bosques primarios de Guinea Bissau. Todas las actividades propuestas diseñadas con mimo para que las propuestas turísticas sean realmente una herramienta de conservación de la naturaleza.

Tabanka-bijagoFelicitarles desde aquí y desearles mucha suerte con su nueva web y sus nuevos proyectos.

Dan muchas ganas de volver a Orango viendo las fotos.

Un abrazo.

 

La observación de primates y su impacto en la conservación

Primate-TourismDesde este blog siempre hemos defendido el ecoturismo como una herramienta de conservación. Incluso durante unos años participamos en un curso que se realizaba en la Casa Encendida de Madrid con ese título.

El debate siempre ha existido, con partidarios de la bondad y posibilidades del ecoturismo para la conservación de la biodiversidad y otras personas y entidades que ven cualquier actividad turística como una amenaza para la conservación del entorno.
Por eso siempre son bienvenidas las aportaciones al debate desde una óptica científica, un primer documento muy interesante fue la edición por parte de la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) de Best practice guidelines for great ape tourism donde se analizan los impactos y se proponían medidas para minimizar los mismos, así como una serie de normas de comportamiento y de reglas para garantizar que las visitas no sean perjudiciales para las especies que se visitan.Observacion de primates en Iemberen Guinea Bissau (2)

El año pasado (2014) apareció una nueva publicación, Primate Tourism A Tool for Conservation? Una excelente obra que analiza desde diversos puntos de vista un fenómeno complejo que en algunos territorios ha permitido un desarrollo local basado en la actividad turística. Además ha conseguido un cambio aún más importante, el cambio de la percepción de la población local hacia estas especies, ahoraObservacion de primates en Iemberen Guinea Bissau (4) se las valora como un recurso que tiene valor en sí mismo, mientras esta vivo y en su hábitat natural, que les aporta beneficios, cuando anteriormente sólo se veía en ellas una amenaza, una fuente de proteínas o un aporte extra de dinero por su venta, vivos o muertos.Observacion de primates en Iemberen Guinea Bissau (3)

Un fenómeno similar al que hemos percibido en España en los últimos años con las poblaciones de oso pardo en la Cordillera Cantábrica.

El libro analiza como afecta el ecoturismo a distintas especies de primates en Asia, África y América del Sur para posteriormente abordar tres aspectos claves:

– Aspectos económicos del turismo de observación de primates asociados a la conservación de los mismos.

– Los riesgos de transmisión de patógenos asociados con el turismo basado en la observación de primates. (Factor clave especialmente en determinadas especies y/o poblaciones aisladas o muy reducidas)

– Buenas prácticas y directrices para mejorar el turismo basado en la observación de primates. Este capítulo esta elaborado por Elizabeth A. Williamson y Elizabeth J. Macfie, autoras del informe de la IUCN al que nos referimos antes.

Observacion de primates en Iemberen Guinea Bissau (5)Resultan muy interesantes las conclusiones acerca del turismo de primates como herramienta de conservación: una revisión de la evidencia, implicaciones y recomendaciones.

Las autoras Anne E. Russon y Janette Wallis hacen una gran compilación y actualización de diversas fuentes para ofrecernos un panorama a nivel mundial del turismo relacionado con la observación de los primates.

Una lectura muy recomendable y que aporta líneas de trabajo para evaluar el impacto del turismo de observación de la naturaleza en otras especies.

Un saludo.

Procolobus badius

LA SAL DE LA TIERRA

La Sal de la TierraHe disfrutado viendo el documental “La Sal de la Tierra” en el que se narra la vida y la obra del brasileño Sebastián Salgado y como sus fotografías, no te deja indiferente. Lo he disfrutado mucho, aunque algunas partes del relato son muy duras como cuando vemos el trabajo de Salgado en el Sahel o en la región de los Grandes Lagos.

Salgado tiene una mirada muy personal, como él mismo dice: “Mi fotografía no es en absoluto  objetiva: es profundamente subjetiva. Como todos los fotógrafos, fotografío en función de mí mismo. De lo que me pasa por la cabeza, de lo que estoy viviendo y pensando. Y lo asumo.”

Los directores del documental (el hijo del artista, Juliano Ribeiro Salgado, y el alemán Wim Wenders) mezclan imágenes de los viajes del fotografo con secuencias del propio Salgado mirando a cámara narrando su vida.

Un fotógrafo comprometido con la sociedad y especialmente con los que menos tienen, que se entregó a documentar realidades que parece que no queremos ver. La crueldad del ser humano sobre otros seres humanos y sobre nuestro planeta.  Se involucró en conflictos olvidados hasta vaciarse, emocionalmente roto, sólo la naturaleza pudo sacarle de ese pozo de dolor.

En la finca familiar en el valle del río Doce, en el estado de Minas Gerais, un lugar que encontró deforestado y erosionado, sin las especies animales y vegetales que antaño poblaban el lugar, muy distinto del que recordaba de cuando era un niño. Junto a Lélia Wanick, su  esposa, replantaron el bosque con las especies autóctonas recuperando el ecosistema original. Un proyecto de recuperación del bosque que antaño cubría la finca familiar en Brasil. Bautizaron su obra como Instituto Terra. El proyecto liderado por su mujer fue un éxito que comenzó a curar sus heridas y recuperar las ganas de seguir trabajando, haciendo fotografías.

Así nació la idea de Génesis, Un proyecto para ensalzar aquellos lugares que hoy siguen siendo vírgenes, que se conservan en un estado prístino. Verdaderos santuarios para la naturaleza y para esos pueblos que aún viven como sociedades primitivas. No en el sentido de atrasadas, sino como portadoras del conocimiento ancestral que nos permitió una relación de equilibrio con el medio. Una obra que le llevo a recorrer el orbe durante 8 años. En Madrid pudimos disfrutarla la pasada primavera en una espléndida exposición en Caixa Forum.

Un documental muy interesante y que os recomiendo ver mientras se mantenga en cartelera. Y una vida increíble, de una persona que me produce una enorme admiración y  en la que encuentro múltiples paralelismos con otra figura muy admirada, Richard Kapunciski. Ambos se entregaron con pasión a su trabajo, documentar lo que sucedía y hacernos participes al resto, uno a través de las fotografías, otro a través de sus relatos. Sin duda necesitamos más personas como ellos para contribuir a que nuestras sociedades cambien hacia un modelo que entienda que hace ya tiempo que rebasamos los límites planetarios y que la única pregunta valida es si aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo.

De mi tierra a la tierraAproveché la ocasión para conocer más al personaje. Acabo de terminar el libro “De mi tierra a la tierra” unas memorias de Salgado escritas en colaboración con Isabelle Francq en la que relata su vida, sus trabajos y su amor por la fotografía, África y por el ser humano.

“Integrándose completamente con lo que le rodea, el fotógrafo sabe que va a presenciar algo inesperado. Cuando se funde con el paisaje, con la situación, la construcción de la imagen acaba emergiendo ante sus ojos. Pero para lograr verla, debe formar parte del fenómeno. Entonces todos los elementos se ponen a actuar para él. En esos instantes, ¡qué éxtasis!”

Claro, también os recomiendo su lectura 😉

Un abrazo.

Más información sobre Sebastián Salgado.